Tengo que reconocer que tengo 31 años. Con los tiempos que corren y con la percepción que se tiene en los medios de comunicación (sobre todo la televisión) estoy a medio camino entre el joven prometedor y el anciano senil.

Las razones de esta percepción se encuentran en las noticias que se ven siempre alabando la juventud de estudiantes que presentan proyectos, de los nuevos ídolos que rara vez pasan de esta fatídica edad.
También las ofertas de trabajo a veces te hacen pensar pues piden a un joven entre 25 y 30 años, con un currículum que ni en dos vidas podría alcanzar. Así uno tiene la sensación de que si no te aproximas a esos ídolos, a ese joven que buscan, pues parece un fracasado. Alguien que ha perdido el tiempo, y que apenas tiene posibilidades de recuperarlo, y que lo único que puede hacer es saltar de trabajillo en trabajillo, y haciendo cursos para desempleados en los tiempos entre trabajo y trabajo.

Igual esa antigua novela de ciencia-fición "La fuga de Logan" tenía razón, y había que poner punto y final cuando uno llega a los 30. Esa no es personalmente mi creencia, pero al llegar a esta edad, uno siente vértigo, ve que algo ha cambiado, y le entra una corriente de pesimismo.

Empiezo a entender, eso de prejubilaciones a los 45. Que a partir de esa edad ya esa persona no vale, no rinde, no es útil. Encima con cargas familiares, no es tan rápido como antes, y el conocimiento que pueda tener.... bueno, para eso pillamos a un joven, al que podamos pagarle cuatro perras, y decirle que se está formando, mientras se va pasando lo mejor de su vida.