Siempre se ha dicho que el soldado que está en el campo de batalla sabe lo que es una guerra. Quizás sea así. Pero también es cierto que la mayor parte de las veces no sabe por qué esta luchando, o al menos es casi la idea que ha terminado por prevalecer.
Una cosa similar ocurre con las víctimas. Sufren en primera persona los actos o negligencias de otros y muchas veces ni el que las realiza ni la víctima son culpables.
Un ejemplo:
imaginemos un médico que está con demasiados pacientes, sus diagnósticos se deben realizar en un tiempo bastante corto. Con lo que es posible que se le escape algún detalle, y cometa un error, o no detecte algo que podría ser vital para el paciente. Al final el paciente muere, y de quién es la culpa, del médico? El médico se iba a equivocar tarde o temprano, y lo de que esa persona sea la víctima no es algo personal, sino que le tocó. Mala suerte.
En muchos casos del día a día nos pasa situaciones de este tipo, y tenemos que evitar que ocurran no tanto presionando en el último eslabón de la cadena, sino también a las autoridades.
Sin embargo en otras ocasiones, son las víctimas que blandiendo su victimismo se meten en temas que no es que no les va ni les viene, sino que su posicionamiento es muy equivocado.
Lejos quedan aquellas palabras de Pilar Manjón que dieron un gran repaso a la clase política durante la famosa comisión del 11M en la cual se pasaron el tiempo echándose las culpas unos a otros.
Fue un momento claro, diáfano, incontestable porque no había réplica posible a la verdad.
Sin embargo, ahora los partidos las utilizan de una manera u otra, y lejos de mantenerse limpios, de ser una luz entre tanto político de medio pelo, se mezclan con los porcinos y terminan "participando" en la vida pública.
Muy seguramente surgirán discrepancias dentro de las víctimas, ya hace poco aparecieron las primeras con la elección del presidente de la asociación. Pero es solo una muestra. Muy posiblemente se terminarán dividiendo y la gente no sabrá qué creer y terminarán en un segundo plano. Así lo único que les quedará es pedir por ayudas para salir adelante, o por curar sus heridas. De víctimas a mendigos. Pero si no surge una idea clara, limpia como pasó en aquella comisión, no quedará de la AVT sino un recuerdo.

Escribe un comentario