Hace poco estaba leyendo un artículo sobre la desaparición de una chica en Las Palmas. Entre los datos relevantes del caso estaba que la chica chateaba, que usaba el messenger a menudo. En artículos posteriores se daba siempre este hecho que la desaparecida chateaba a menudo, como si el simple hecho de chatear fuera ya causa para que la niña desapareciera.
Me acordé entonces de los juegos de rol, y que cada vez que aparecía un asesinato con algo de "estilo" ya se le achacaba automáticamente al rol.
Supongo que para muchas madres será un alivio pensar que su hijo no chatea o que su hijo no juega al rol como si fueran estas las causas de los males que les ocurren a otras madres.
Parece que es una necesidad el que exista esta excusa para sentirnos bien. Para decirnos, que si nuestros hijos no hacen esto o no hacen lo otro no son malos, o no caerán en vicios o les evitará que les ocurra un accidente. De hecho según una estadística un tercio de los accidentes de tráfico estaban relacionados con el alcohol. Qué tranquilidad, si mi niño no bebe cuando conduce no pasará nada. Hay que seguir el camino recto para que no nos pase ninguna desgracia y si ésta ocurre es porque se ha hecho algo indebido.
En mi opinion, si nos ceñimos a las estadísticas, los conductores deberían beber y emborracharse antes de coger el coche. Si un tercio de los accidentes tienen como protagonista al alcohol, hay DOS TERCIOS en donde no lo es.
Igual, volviendo a los juegos de rol, deberían preguntarse cuántos de los chicos que han jugado al rol son drogadictos (en un estado cuasi-irrecuperable), creo que más bien poquitos, o cuántos de los chicos que desaparecen han chateado (antes de que existiera internet, los chicos desaparecían).
Y ahora después de leer todo esto, se sienten mejor? más aliviados? cómo se sienten al saber que las cosas pueden ocurrir y que por el hecho de hacer una cosa u otra no te salva de la desgracia (si se siguiera por este razonamiento estariamos muy cerca de la superstición).
Las cosas ocurren y a veces parte de ellas están en nuestras manos, otras por desgracia no lo están. Podemos también pensar en el destino, en que estaba todo escrito. Es una forma de verlo, y una forma de excusarnos cuando pasa algo.