En algunas escrituras se decía que Dios era omnipresente, omnisciente, todopoderoso (sin especificar nunca lo que significaba eso).
Ahora miramos lo que somos y podemos pensar lo que dirían aquellos que escribieron las escrituras si nos vieran.
Podemos saber casi lo que queramos de cualquier lugar del mundo con solo desearlo. Podemos comunicarnos con cualquiera de una forma rápida. En cuanto a poder, avanzamos en las ciencias a pasos agigantados. Vivimos más tiempo, conocemos mejor nuestro organismo, lo mejoramos, lo podemos modificar. Poco a poco ¿quién de aquellos no nos puede decir que nos estamos acercando a Dios?.
Si lo miramos bien, Dios es aquello que no somos, alguien o algo que tiene la capacidad de crear, destruir o modificar a su antojo. En cierta manera somos así. Podemos hacer cosas asombrosas (tanto buenas como malas) y aún así seguimos pensando en Dios. Para qué? Para qué recurrimos a ese ser cuando las respuestas las tenemos nosotros. Lo que pasa es que nos da vértigo pensar así, el saber que no hay nadie a quien echarle la culpa de las desgracias que todo está en nosotros.
Igual aquella frase de que "Dios está en cada uno de nosotros" sea una forma críptica de indicarnos que somos ese Dios, y que cada parte de nosotros permite materializar ese poder.
Supongo que en el fondo es una idea que todos hemos tenido alguna vez, y podríamos preguntarnos también, por qué chocamos tanto los unos con los otros? por qué nos encontramos con personas parecen desear el mal?.
Sinceramente no tengo ni idea, pero supongo que es una forma de ser inmortal en algún caso ( a través de la historia, como si al aparecer en los libros la simple mención de sus nombres los mantuviera con vida o no los perdiera en el olvido). En otros casos simplemente para mantener una situación que no pueden controlar. Cada uno tendría sus razones para ello o para terminar siendo una "mala persona".