El primero al que escuché decir esta frase del todo a cien fue al antropólogo Manuel Delgado en una tertulia radiofónica. Quizás sea de otra persona, pero el cariz que se le daba era el de toparnos cada día con cierta forma de expresar las cosas de una forma distinta, de un modo filosófico, tranquilo y casi descubriendo una secreta verdad que estaba ahí a la vista de todos.
A veces tropezamos con grandes ideas en el día a día, y es cierto que también nos encontramos con frases grandilocuentes que parecen decir mucho pero que si las analizamos y las miramos en profundidad (e incluso si imaginamos que lo que dijera se hiciera realidad) nos encontrariamos antes una tontería infantil llena de buenos deseos, o con algún espantoso futuro.
Un ejemplo podría ser ese tipo de filosofía pseudo-yupi (o pseudo-empresarial, como se quiera llamar) donde se intenta trasladar modelos que igual son necesarios en el entorno económico-empresarial a la vida cotidiana. Seguro que les suena el cuento de dos tipos que se pierden en la selva y de repente se encuentran un león. Uno de ellos se quita las botas y se pone unas zapatillas de correr, y el otro le pregunta, por qué haces eso? y el otro le responde: para correr más que tú.
Al principio alguno podría sonreir al escuchar la frase, luego la piensas con frialdad y no le ves la gracia por ningún lado. De hecho es un terrible pensar en esa situación y en la frialdad de hacer eso y decir esas palabras. Podríamos continuar el cuento de la siguiente manera:
Mientras se ponia las zapatillas el otro le apuñaló una pierna, y salió huyendo. Fin de la historia.
Mira que bonito termina esto.Esa inteligencia que había ante la frase: para correr más que tú, termina en el suelo, desangrándose porque el otro al ver lo que le esperaba decidió pensar en lo mismo. No es el mismo funcionamiento o la misma idea que nacía en el cuento original? cuál es la diferencia? que si uno la palmaba era cosa de las zapatillas del otro que eran mejores, pero nada más. El resultado era el mismo, uno muriendo a manos del león. En la segunda versión del cuento, lo único que nos diferencia era el sentimiento de culpa, y aún así nos justificaríamos con aquello de : era él o yo.
Hay una frase que se dice muy a menudo y que uno al decirla queda muy bien y es: No hay justificación para la violencia.
Pero realmente, lo que hay en el día a día con lo que vemos en todas partes es que : Toda violencia puede ser justificada *
Cómo ha cambiado la frase verdad? y sin embargo mientras que en la primera nos sentimos limpios, con autoridad moral, con un sentimiento de estar por encima de los males del mundo, en la segunda, aparece un sentimiento que nos puede embargar y que puede ser más intenso y es:que es un pensamiento propio del mundo en el que vivimos. Más real, más sencillo, más humano y más cierta.
* Frase acuñada por Ignacio Mesa (a menos que alguien me diga lo contrario).

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