Es triste ese final en "Feliz Navidad Mr Lawrence" cuando dice el protagonista: Usted es una víctima de los hombres que creen tener la razón.

Tras ver ese final, hoy, y que tantas veces había visto, me he dado cuenta de la cantidad de veces que en nombre de nuestra razón, o de creer que la tenemos, arrasamos con el otro. Ojalá en todos los lados tuvieran la misma percepción.

Me encantaría poder decir que podemos sentarnos aunque enemigos en la democracia, en silencio a pensar y dejar de hablar tanto de nosotros, y escuchar. Ya no tanto a los demás, sino el silencio, y valorar, con qué estúpidas palabras nos atrevemos a veces a romperlo.

Hace tiempo, cuando la "física clásica" no existía el vacío. El concepto de que en el interior de algo, o que en un espacio, no existiera nada era sencillamente imposible. A esta situación se le llamaba "aberración al vacío". Quizás es eso, que tenemos miedo a ese vacío, al que dentro de nosotros algo hable por nosotros devolviéndonos "la nada" y descubriendo por fin, que sabiendo que "la nada" existe y que podemos seguir vivos sabiendo que puede estar eso ahí, no nos afanemos a rellenarlo con la primera cosa que nos pase por las narices, y elijamos mejor qué queremos albergar en nuestro interior.