Creo que casi todas las personas deseamos en ciertos
momentos no ser nosotros mismos, pensando que con ello evitamos ciertas situaciones o éstas son, por así decirlo, más llevaderas. Deseamos ser más ricos, más famosos, que nos conozcan al pasear por la calle, o al contrario, ganar más dinero o tener menos
responsabilidades. Podemos desear tener menos edad, y también cuando eres pequeño miras a las personas adultas y deseas ser una de ellas.

Reconozcámoslo, no estamos a gusto con lo que tenemos, ni
con lo que somos. Si llegara alguien con una varita mágica o un contrato para firmar con sangre, al menos, lo leeríamos. Tenemos la esperanza de ser mejores, de ser radicalmente felices, soñamos con ello, despiertos y dormidos (aunque me da que es casi siempre despierto y echamos la culpa al subconsciente de nuestros deseos). Da igual, lo deseamos y eso es bueno.

Ahora bien, el camino que se escoge o que escogemos cada día, se aleja siempre del ser en que nos queremos convertir, haciendo cosas que a veces por convención realizamos. Queremos ser libres, pero nos hipotecamos, deseamos tener algo, pero apenas lo disfrutamos, y lo que sigue permaneciendo a pesar de los cambios, de las cosas conseguidas, es la insatisfacción. Podemos crear un hogar, y pensaremos que debemos trabajar para pagar las facturas,
mantener a los hijos, etc.

Hace poco salió en los medios de comunicación el caso de una
madre que pedia a las instituciones que cuidaran de su hija porque no podían hacerse cargo de ella. Que los superaba, que daba muchos problemas. Más tarde en un programa de radio, una persona que se dedicaba a los servicios sociales, decía que tener un niño era una responsabilidad, que no podían intentar eludir
sus responsabilidades los padres, y que para eso antes, tenían que haberlo pensado a la hora de tener un niño.

Pero qué opciones tiene una persona a la hora de pensar en
un hijo?

Pues básicamente en trabajar para cuidarlo, para pagar a alguien que lo cuide por ti, y para que el niño tenga las necesidades cubiertas.
Pero si trabajas qué tiempo tienes para tu hijo? Cómo puede una persona echar la culpa a los padres por tener un hijo diciéndole que es su culpa, y que no debían eludir su responsabilidad.

¿qué responsabilidad? Sin un tiempo con el que contar, cómo se
puede asumir una responsabilidad?

Simplemente no se puede, o una de las dos personas de la
pareja debe estar en casa (con lo que tendríamos un conflicto de quién renuncia a su vida profesional). En un tiempo en el que las dos personas de una familia trabajan, nos encontramos claramente con más casos de este tipo.

La respuesta que se me ocurrió fue otra muy distinta, y
mirando dicha respuesta en este contexto, parece casi un tema clasista:

Si tu hijo te ha salido así, es que no le has dedicado
tiempo.

Si no le has dedicado tiempo es porque no ganas lo
suficiente como para poder disponer de tiempo.

Conclusión: Los pobres no pueden tener hijos o al menos no
esperar a que salgan bien.